![]() |
|
|---|---|
Todos decimos conocer a nuestra Nicaragua. Pero el conocer de verdad a Nicaragua, no solo significa conocer los lugares más bonitos, sus comidas más ricas y su historia, sino mucho más que eso. Conocer verdaderamente a nuestro país tiene que ver con su gente, y con lo que ésta vive todos los días, su lucha constante por progresar. Para mí, haber ido a misión, me ha acercado un poco más al verdadero conocimiento de mi Nicaragua. He ido a misión 2 años, y para serte sincero, la primera vez no iba de lo más contento. Pensaba que iba a ser difícil, y efectivamente no fue fácil; pensaba que iba a ser incómodo, y así fue; que me iba a perder el bacanal más bacanal de la semana santa, y probablemente tuve razón; y por ultimo pensaba que la iba a pasar aburrido y que al final del asunto me iba a arrepentir de haber ido, y ahí fue cuando me equivoqué. Sí, fue cansado; fue algo diferente a lo que había vivido y por lo tanto al principio no me sentía del todo cómodo; pero aburrida y como para arrepentirse: del todo. Ir a misión fue una experiencia muy bonita, provechosa y justo lo que necesitaba en ese momento de mi vida. En un momento en el que los chavalos tendemos a olvidarnos de nuestro entorno, de las cosas que importan, y hacernos la vida imposible por cosas tan insignificantes; el aterrizar a una realidad que se vive a diario y que aunque no sea la nuestra, está muy cercana a nosotros, es, a mi parecer, lo más recomendable. Bueno, mi experiencia va un poco así. En 4to año vino la invitación y me animé junto con otro grupo de chavalos y me apunté. Ya estando próxima la fecha de ida a misión fue cuando vinieron los nervios, la comedera de uñas, las expectativas y las percepciones erróneas de lo que, creía yo, iba a ser misión. Cuando fui por primera vez, yo pensaba que iba a ir a enseñar bastantes cosas, y resultó ser lo contrario, yo terminé siendo el alumno y la gente de la comunidad mis profesores. Me enseñaban tanto, y no como el tipo de conocimiento que adquirimos en una clase, sino con la experiencia, con la práctica de sus valores, con su caminar firme, con su fe sólida; sin proponérselo, me enseñaron mucho. Nos acompañaban en todo momento, estaban pendientes de nosotros, nos daban hasta de lo que no tenían. Compartíamos con ellos a diario, desde la mañana hasta en la noche cuando terminaba nuestra rutina. Por experiencia puedo decir que las personas de comunidades como las de Panamá, Cañas Blancas (El Rosario) y Las Parcelas (Mateare) son personas receptivas, que quieren de tu compañía, amigables y con una capacidad tremenda para hacerte sentir cómodo. Gracias a ese calor que las personas te daban, a ese “buenos días”, el saludo en medio del camino, gracias a ese almíbar que de vez en cuando nos regalaban, gracias al llamado por mi nombre, yo me sentía como en casa.
Realmente uno aprecia el acompañar y ser acompañado, el aprender y que aprendan, aunque sea un poco, de vos. Es bonito saber que la gente te recuerda, que cuando vamos de vuelta se emocionan al verte, te llaman por tu nombre y disfrutan de tu compañía. En lo personal, el ir a misionar me afectó en diferentes dimensiones, me afectó como cristiano, como estudiante, como hijo y hermano, pero sobre todo como chavalo nicaragüense. Me abrió los ojos a cosas y situaciones que viven personas como yo, personas de mi país. Me hizo apreciar más a mi familia, a mi colegio, a mí mismo, a las oportunidades que se nos dan, a las experiencias y a las cosas que con el ajetreo de cada día no les ponemos mucha mente y no nos tomamos el tiempo de valorarlas justamente. El ser joven hoy en día no te propone nada, exceptuando claro el bacanal del viernes por la noche, sábado y hasta domingo para algunos. Con tanto potencial y sobre todo con tantas cosas por hacer en esta nuestra Nicaragua empobrecida, nosotros los jóvenes podríamos ser los protagonistas de grandes cosas, de un cambio radical en esta sociedad, pero se comienza de las cosas pequeñas y el ir a misión es un buen comienzo. El ir a pasar semana santa con personas que no conocés y el convivir con ellas a diario no es chiche, pero si algo muy valioso que se va a quedar con vos por muchísimo tiempo. Pero no te quedés solo con lo que te digo, porque te aseguro que el leerlo no es nada comparado al vivirlo…
|
|